La película que lava las manos manchadas de sangre hondureña: ‘Unos pocos con valor’

por Dick Emanuelsson

Éramos unas diez personas quienes vimos la película hondureña ‘Unos pocos con valor’ que se estrenó el viernes pasado. Fue el mismo día cuando los maestros fueron rociados por gases mortales en la ratonera que se creó en la Universidad Pedagógica en Tegucigalpa por Los Cobras que en la película son los héroes.

El contenido de la película esta basado en el libro del escritor hondureño Mario Berríos “Los pájaros de Belén”. El hilo relata sobre los agentes de una Fuerza Especial de los Cobras (cuerpo policial militarizado) que caza a una pandilla integrada por siete hermanos, los Bustamante Pacheco que en la realidad fueron los hermanos Bustillo Padilla, autores del secuestro del hijo del presidente Ricardo Maduro.

Los agentes son seleccionados minuciosamente ya que la institución está corrupta. La película también ilustra que estos hombres forjados en la lucha contra el crimen organizado son de carne y hueso con sentimientos humanos. Y ahí hasta ahí esta bien, ¿cómo no van a tener sentimientos los policías y preocupación por sus familiares sobre todo si son honestos y ponen el pecho para asegurar la tranquilidad y paz para la ciudadanía?

¿Provoca polémica?

Los productores han expresado que aspiran que el filme provoque polémica y que ponga “el dedo en la llaga”. Si la intención es crear un debate sobre la situación después del 28 de junio de 2009 y cuáles son las medidas en el fondo que una sociedad como la hondureña, la salvadoreña o la guatemalteca necesitan, sería excelente.

Pero lo que representa la película es colocar y describir este comando como un grupo de héroes, como unos Rambos que sin duda caen muy bien en el campo de las Camisetas Blancas y en la fantasía de unos hijitos de la oligarquía hondureña, que sueña de integrar un comando como éste.

¿Coincidencia?

La película se estrena en momentos cuando el prestigio de las instituciones militares y policiales está en el suelo, cuestionadas por toda una sociedad y comunidad internacional. No solamente la ejecución del golpe de estado militar tiró ese prestigio al suelo, sino la podredumbre de corrupción que representan los policías y militares. Varias fuentes de la misma Policía Nacional y su comisión que investiga la corrupción interna relatan que muchos policías colaboran en una u otra forma con el crimen organizado y el narcotráfico.

El trabajo con la película comenzó el 22 de septiembre el año pasado. También una fecha simbólica ya que fue el día en que miles de hondureños fueron terriblemente golpeados, masacrados y sobre todo gaseados por las bombas que los Cobras, policías y militares dispararon encima las masas que a las 5:30 am todavía estaban durmiendo, protegiendo la embajada de Brasil en donde el derrocado presidente Manuel Zelaya había entrado clandestinamente desde un país vecino el día anterior. Como consecuencia de esos gases falleció tres días después la joven estudiante de derecho Wendy Ávila.

La masacre de los Zetas

En estos momentos están llegando a Honduras los 14 cadáveres que el grupo narcotraficante Zeta masacró la semana pasada en una finca en México. Los Zetas son ex policías que han tomado el paso al narcotráfico.

¿Por qué fueron asesinados los 72 “mojados”, otra palabra en Honduras por refugiado económico? Sencillamente porque las sociedades impregnadas del neoliberalismo empujan y obligan a toda una generación en su mejor edad productiva a emigrar al Imperio del Norte, no porque a estas alturas el centroamericano crea en “The American Way of Life” sino porque ve una posibilidad de conseguir los ingresos necesarios para sostener a su familia.

Con los Tratados de Libre Comercio (TLC) entre los gobiernos y Estados Unidos son inundados los países pobres con productos agrícolas estadounidenses, subvencionados por 50 mil millones de dólares anualmente, mientras el mismo Imperio prohíbe a los gobiernos locales proteger las fuentes de trabajo y la alimentación de su población. El cinismo y la total insensibilidad ante la suerte de millones de inmigrantes en Estados Unidos se reflejan en legislaciones como la de Arizona, la creación de grupos paramilitares estadounidenses que toman la ley en su propia mano, cazando y asesinando a inmigrantes con la ayuda de los Zetas en ambos lados de la frontera.

¿“Bolos” o víctimas de un sistema?

Nada de eso se ve en la película “Unos pocos con valor”. Lo único que presenta es en el final de la película es la estadística del Ministerio de Seguridad. Es decir; cifras sobre muertos, kilos de cocaína decomisados, personas detenidas, etcétera, cifras que absolutamente no dice nada más que hechos físicos. No hay nada en la película sobre el desempleo más que uno u otro bolo (borracho), lo que en el exterior da una imagen que gran parte de los hondureños son bolos.

La película estrena un mes después que se estrenó la película “Quién dijo miedo”. ¿Por qué no se estrenó en los centros comerciales de Tegucigalpa, San Pedro Sula y Ceiba en los cines comerciales? ¿Por qué se estrenó “Unos pocos con valor” en Hallmark? ¿Por qué fue auspiciada su producción por los medios y sectores ligados al golpismo hondureño que es el mismo poder fáctico en Honduras, autor del golpe de estado en el país centroamericano? Son preguntas cuyas respuestas quita credibilidad sobre la real ambición de la película.

El poder fáctico y el Imperio detrás del narcotráfico

El narcotráfico y el crimen organizado tienen ya una base sólida en Centroamérica, quizás con la excepción de Nicaragua. Mueven una increíble cantidad de dinero, compran policías, militares, políticos. Pasamos cuatro retenes militares y policiales antes de llegar al municipio de Iriona, en el departamento de Colón, Caribe. Los carros del narcotráfico con vidrios polarizados ni siquiera reducen la velocidad cuando pasan como si fueran una tanqueta en guerra, armados hasta los dientes. Pero en la prensa de los magnates hondureños nos dicen que es Chávez quien envía las avionetas cargadas de cocaína desde Venezuela, sabiendo muy bien que los campesinos en Venezuela ni cultivan ni producen la hoja de coca ni la cocaína, respectivamente.

Lo que sí sabemos de experiencia histórica es que el poder político tiene nexos muy estrechos con el narcotráfico. Hay unos 50-60 ex congresistas colombianos tras las rejas. Alcaldes, gobernadores, empresarios, hasta curas se nutren del narcotráfico. Hablan mucho de moral, Dios y niños, pero cuando entran los billetes verdes se quedan callados.

Si estos “dignos” representantes de la democracia se venden, no es nada en comparación con los movimientos del narcotráfico en el sistema financiero de Estados Unidos. Dice Noam Chomsky y sostiene que 90% de la plata del narcotráfico de Colombia se blanquea en el sistema financiero en el Norte.

Pepe Lobo, una presa fácil para la Casa Blanca

La DEA, la CIA y el Departamento de Estado no están interesados en que estos países pobres tengan éxito en la lucha para construir sociedades justas, menos una integración latinoamericana. No están interesados en que Nicaragua o Honduras superen la extrema pobreza, que todos tengan salud y educación gratuita porque obstaculiza que el gringo tenga control de los gobiernos locales. Regímenes extremadamente débiles como el de Pepe Lobo son una presa fácil para que la Casa Blanca imponga cualquier política. Como están haciendo tanto en Colombia como en México. Legislación estadounidense que está por encima la legislación local. Militarización de las sociedades y sus autoridades. Extradición de nacionales para ser juzgados y sentenciados allá y no en su patria.

Pero detrás ese tipo de legislaciones impuestas se ve Plan Colombia, Plan Mérida, Plan Mesoamérica, cuya intención es ocupar los recursos y los mercados naturales y locales, respectivamente.

¿“Quién dijo miedo”?

Eso relata la película “Quien dijo miedo”. Por eso no se estrena en los teatros de Hallmark que hoy prácticamente tienen un monopolio de la oferta y de los teatros en todo el continente americano.

Les toca a los movimientos sociales hacer como los pioneros del movimiento obrero nórdico hicieron al principio del siglo pasado: crear sus propias instituciones y organismos paralelos, grandes cooperativas tanto de almacenes como de Universidades, aseguradoras como en el caso de Suecia que es la aseguradora más grande en el mercado sueco, que podría servir como ejemplo en la tarea de depurar, reconstruir y crear una nueva Inprema en donde los maestros sean los verdaderos dueños y supervisores de su instituto de prevención.

Aparte del toque golpista que tiene el filme ‘Unos pocos con valor’, me da pena decir que también la calidad audiovisual es sorprendentemente pésima.

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