Estado español: Juicio a Blood & Honour, un brazo político de los neonazis

En la Audiencia Provincial de Madrid ha tenido lugar el juicio contra Blood & Honour, organización neonazi internacional cuya rama española, desarticulada en 2005 por la Guardia Civil, hacía proselitismo mediante conciertos.

por Joana Peris

“Atraer y activar a jóvenes blancos a través de la música RAC/WP –Rock contra el Comunismo y Poder Blanco– y de actividades culturales con pautas políticas nacional-socialistas”. Éste es el propósito de Blood & Honour (B&H), organización neonazi internacional cuya sección española acaba de sentarse en el banquillo de los acusados. Desde el 25 de mayo y durante casi dos semanas, 18 de sus responsables han sido juzgados en la Audiencia Provincial de Madrid por los delitos de asociación ilícita y tenencia y tráfico de armas. Se enfrentan a peticiones de condena de entre cuatro y cinco años de cárcel.

Creada en 1999, B&H España, cuya disolución pide el fiscal, estaba registrada legalmente como “asociación cultural”. Realizaba al año tres o cuatro conciertos con grupos nazis, entre otras actividades de carácter fascista, y se financiaba, presuntamente, con la venta de armas prohibidas como porras eléctricas, pulverizadores ilegales y navajas.

Como ya sucediera hace justo un año, en el juicio contra la sección española de Hammerskin, otra organización fascista, proceso celebrado también en Madrid, los imputados no reconocen profesar el ideario nazi y se escudan tras aficiones juveniles por la historia, las acampadas o el patriotismo. Esta renuncia pública a las ideas se ha convertido en la estrategia a seguir, conscientes de que la ideología nazi en sí tiene todos los ingredientes para incurrir en varios delitos según el actual Código Penal. En este sentido, la condena a Hammerskin supuso un hito al considerar por primera vez como asociación ilícita a un grupo neonazi.

Otro aviso para los ultras ha sido la condena de 26 años de prisión para Josué Estébanez, el militar neonazi que mató al joven antifascista Carlos Palomino, ratificada el pasado mes de mayo por el Tribunal Supremo. Ante el recurso del abogado de Estébanez, el alto tribunal respondía incluyendo una clara criminalización del nazismo: “La ideología nazi, de la que hizo explícita ostentación el acusado, es una ideología que se caracteriza por el fanatismo irracional, la carencia de todo sentido de humanidad hacia quien se tiene por adversario, y el crimen”.

Intervenidos por Sitel

En el caso de B&H, además del conocido carácter neonazi de esta organización internacional, las pruebas obtenidas tras la operación no dejan lugar a dudas. Durante las sesiones de la vista oral, declararon 13 guardias civiles que describieron alguno de los conciertos a los que asistieron y en los que, por ejemplo, el público coreaba consignas como “seis millones más de judíos a la cámara de gas”. Además, para demostrar la tenencia ilícita de armas, la Fiscalía presentó numerosas grabaciones de llamadas telefónicas intervenidas mediante el sistema Sitel a varios de los acusados.

Durante el año 2005, la Guardia Civil llevó a cabo en diferentes ciudades del estado una serie de operaciones contra distintos grupos neonazis a los que venían siguiendo desde hacía un año. En Barcelona y Madrid principalmente, se desarticuló la rama española de los Hammerskin, vinculada a los ultras del Real Madrid y del RCD Espanyol. Posteriormente, en la llamada Operación Espada, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), Zaragoza, Jaén y Sevilla, la policía realizó 19 registros y detuvo a 21 integrantes de Blood & Honour, vinculados en su mayoría al partido neonazi Movimiento Social Republicano (MSR).

Finalmente, en Valencia fue desarticulado el Frente Antisistema (FAS) con la Operación Panzer, que no respondía a ninguna marca internacional pero que supuso la detención de 27 presuntos activistas neonazis, algunos vinculados al partido España 2000 y otros que preparaban su ingreso en Alianza Nacional, la entonces en ciernes nueva marca del conocido ultra Pedro Pablo Peña.

Un punto en común en estas redes es el abogado ultra Pedro Pablo Peña, quien ha estado varios años en prisión por tenencia de explosivos, que presuntamente iba a usar para atentar contra un autocar de familiares de presos vascos en Madrid junto con otro miembro de su partido. Este abogado, que defendió en Madrid al negacionista Gerd Honsik ante la demanda de extradición de Austria por delitos relacionados con la apología del nazismo, ofreció asesoramiento legal a los miembros de B&H sobre cómo actuar ante una detención, según sostuvieron en el juicio los agentes de la Guardia Civil.

El rastro del tráfico de armas

En los casos del FAS y B&H, la investigación se inició a raíz de las sospechas de que estos grupos almacenaban y vendían armas prohibidas. Y en ambos casos, algunos de los imputados han formado parte de listas electorales de partidos de extrema derecha. De los 18 supuestos miembros de B&H ahora juzgados, 17 aparecen en las listas electorales de 2004 del partido neonazi MSR.

Mientras Hammerskin aglutinaba a un sector de skinheads vinculado a los ultras del fútbol, B&H representaba la cara más estrictamente política. La enemistad entre ambas formaciones neonazis era conocida y provocó más de una pelea entre sus miembros, lo que recuerda a las diferencias entre los SA y SS hitlerianas.

Durante las casi dos semanas que ha durado la vista oral, la Fiscalía no ha sido la única acusación, también estaba presente el Movimiento Contra la Intolerancia. Desde el caso de Bastión (Aitor Zabaleta), pasando por el de Jimmy Ndombele, el de Carlos Palomino, Hammerskin y ahora Blood & Honour, esta ONG se ha personado como acusación popular en estos y otros casos de crímenes de odio y organizaciones neonazis. Su presidente, Esteban Ibarra, al que los ultras han dedicado numerosas campañas de criminalización y desprestigio –lo han intentado atropellar y amenazado de muerte en numerosas ocasiones– asistió a casi todas las sesiones. No sin tensión.

En los pasillos, el amplio grupo de los acusados y sus allegados intentaron amedrentar sin disimulo a esta acusación. “Las amenazas contra la asociación no cesan, y todavía sufrimos cierta indolencia institucional por la falta de rigor y de compromiso del Estado”, afirma Ibarra.

Aunque la mona se vista de seda…

La estrategia de las defensas busca obviar el activismo nazi de los acusados, lo que no va a ser fácil. Por ejemplo, durante el juicio se conocieron unas fotos tomadas por antifascistas alemanes durante una manifestación en Wunsiedel (Alemania), en 2004, en honor al lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess, donde aparece (a la izquierda) sujetando la pancarta que encabeza un grupo de neonazis españoles, Francisco Javier Bueno Pons, ‘Xavi’, delegado del partido neonazi MSR en Aragón y uno de los acusados en el juicio. Junto a él estaban al menos otros cuatro imputados.

A la derecha, Sergio Fernández Pedros (Alcobendas, Madrid) quien, según la acusación, participaba en el tráfico de armas prohibidas y hacía de tesorero de B&H. Detrás, Ángel Manuel Utrero Moreno, ‘Cuqui’ (San Sebastián de los Reyes, Madrid), quien figuraba en el momento de la operación policial como vicepresidente de B&H. También estaba en las listas del MSR en 2004.

Fuente: Diagonal

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